¿Cuál es el futuro del "periodismo ciudadano"?
La ciudadanía como fuente y su voz como información o más concretamente el “periodismo ciudadano” es el tema que comentaremos en este artículo.
Una vertiente de información que crece cada vez más en el sector de Internet y decae en los campos más tradicionales.
Dan Gilmor, precursor de esta corriente, después de su libro “We the media” y su experimento “Bayosphere”, reconoce algunos parámetros necesarios para mejorar esta nueva forma de periodismo. Destaca la necesidad de limitar la participación que conlleva a mejorar la calidad de las intervenciones, observa que los voluntarios necesitan una orientación básica, no basta con su voluntad y responsabilidad para obtener unos buenos resultados.
A partir de estas premisas fundamentales podemos encontrar puntos en común entre los diferentes ejemplos de prensa escrita y online que nos presenta Eva Domínguez en su artículo.
Por un lado existe la necesidad de filtrar, aunque sea de manera leve, los escritos de los voluntarios, que deben poseer como mínimo unas normas básicas de respeto, pautas que siguen “El Diario Parlem” y “El Correo” en su sección enlace.
Aunque lo adecuado sería confiar en la buena voluntad y responsabilidad del voluntario a priori, no es este siempre un punto de partida positivo, pues en ocasiones un foro puede convertirse en un campo de batalla fuera de control. Esta situación puede conllevar soluciones radicales como el cierre del foro, que ponga punto y final a ese libre albedrío. Por ejemplo, el foro “¿Están las protestas justificadas? de la BBC.
Como último punto, ese dato de vital importancia como es la formación. Pioneros de esta opción bastante acertada, el periódico “OhMyNews” que imparte unas sesiones de formación para sus “periodistas ciudadanos”, algo que puede dar muchos y buenos resultados.
Son muy variados los objetivos que mueven a los periódicos a aceptar y compartir este “periodismo ciudadano”, entre ellos: establecer una fuente alternativa a los medios establecidos, dar su lugar a la pluralidad y captar otro tipo de público, en este caso al más joven.
Internet proporciona nuevas vías para el crecimiento de este “periodismo ciudadano”. A pesar de los aspectos favorables que ofrece la red, también plantea un buen número de problemas de cuestionable solución. El anonimato tan frecuente en Internet hace muy difícil poder verificar con seguridad una fuente. Filtrar la información se ha convertido en algo más difícil todavía, la enorme cantidad de envíos sobrepasa a las redacciones que optan por filtrar posteriormente a su publicación.
Problemas como los anteriores hacen necesario establecer unas pautas, unos parámetros adecuados que sean capaces de restablecer el control, así nació un código de práctica elaborado por el Sindicato de Periodistas de Gran Bretaña e Irlanda.
Este interés cada vez más fuerte desde Internet en el “periodismo ciudadano” quizás no traiga buenas consecuencias. La dificultad de controlar a los usuarios, limitar su participación y la delicada cuestión de remunerar el trabajo de un periodista no profesional, puede llegar a convertir a Internet en otro más de los medios, como la televisión o la radio. El peligro radica en que este interesante periodismo amateur y sin experiencia que da voz a la ciudadanía (al menos de momento), pueda en breve pasarse al terreno de ese periodismo ciudadano que vemos en televisión, en reality shows y alrededor de mesas redondas. La responsabilidad y buena voluntad, considerada a priori, del colaborador pueden venderse al mejor postor. Quizás no este muy lejos el día, en que observemos como nos pagan por participar en “tal o cual” foro y entonces llegue la hora de acuñar un nuevo término: “periodismo ciudadano basura”.
* Algunos de los enlaces aparecen en inglés debido a que las páginas oficiales son extranjeras. Disculpen las molestias.
